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Imagínate cambiar de país, costumbres, amigos y hasta de idioma, por perseguir un sueño. Partiendo de la incógnita de cuáles son dichos sueños o motivaciones y cómo se llevan a cabo, decidimos entrevistar a Tisha Soliven, una estudiante nativa de las Islas Filipinas que se encuentra actualmente estudiando en Madrid desde hace ya 3 años.

Tisha decidió mudarse de su hogar en Manila, capital de las Islas Filipinas, a los 18 años para comenzar sus estudios universitarios en Saint Louis University, en la ciudad de Madrid. Esta gran decisión, impulsada por su familia y amigos, la llevó a atravesar una vivencia inolvidable a más de 10.000km de su hogar.

Hoy, a sus 21 años, se encuentra felizmente instalada en el barrio de Chamberí atravesando su último semestre del tercer año de la carrera de Marketing y Comunicación. Con mucha energía y actitud, Tisha se animó a contarnos lo que significa esta experiencia en su vida.

¿Cuándo y cómo surgió la idea de estudiar en el exterior?

Todo comenzó gracias a una amiga del colegio; Alex, ella decidió mudarse con el mismo objetivo de vivir una experiencia única, de conocer el mundo y sus diferentes costumbres y culturas. De todas maneras, lo que principalmente me incentivó a tomar la decisión fue mi familia, ellos querían que recibiera la mejor educación posible y sabían que si lo hacía fuera de casa, la experiencia sería inolvidable y aún más positiva. Gracias a ellos y a su apoyo es que estoy aquí ahora.

¿Por qué elegiste Madrid?

Siempre me gustó la ciudad y también fue la elección de mi amiga Alex. La realidad es que estando lejos de mi casa, era un alivio saber que ella también estaría en la misma ciudad que yo. Además, la universidad de aquí era muy buena y nos ofrecía un gran plan de estudios, facilitando nuestra estancia en Madrid.

¿Qué sentiste cuando decidiste venir a vivir sola? ¿Fueron difíciles los primeros meses?

Bueno, fue una decisión dura. A pesar de recibir todo el apoyo posible por parte de mi familia y amigos, sabía que me estaba enfrentando a un cambio muy grande en mi vida. Las dudas fueron muchas: “¿me irá bien en la universidad?, ¿podré hacerme nuevos amigos?, ¿cómo será vivir por mi cuenta?”. Pero hoy en día, miro hacia atrás y me doy cuenta que todas esas dudas fueron parte de la experiencia. Es muy difícil tomar una decisión sin cuestionarse a uno mismo ni tener miedo de las consecuencias, pero una vez que te lanzas a lo nuevo no hay nada que perder.

Los primeros meses fueron muy difíciles también, así es. Al principio todo era nuevo y sorprendente, entonces sentía que estaba de vacaciones y luego volvería a mi casa. Pero no era así.

Cuando logré caer en la cuenta de que faltaba mucho tiempo por delante, empecé a extrañar las pequeñas cosas de mi día a día en Manila: mi perro, mi habitación, la playa, etc. ¡Pero sobre todo a mi familia y amigos! De todas maneras, al tiempo comencé a equilibrarse y a conocerme más a mi misma, algo que me ayudó a enfrentar mejor mi día a día y a dejarme llevar por la experiencia. También conocí muchas personas en la universidad que estaban en la misma situación que yo, por lo que pude sentirme más comprendida.

¿Te resultó fácil manejarte por la ciudad? En cuanto al idioma, gente, políticas, etc.

Como dije antes, nada fue del todo fácil en un principio, pero luego logré adaptarme. Lo que más me costó fue precisamente el idioma. Cuando llegué a Madrid, no sabía ni una sola palabra de español, por lo que me costó mucho relacionarme con otras personas que no fueran las de mi universidad que hablaban inglés. La primera y mejor decisión que tomé, fue inscribirme en un curso de español, algo que recomiendo completamente en caso de no saber hablar el idioma. Allí pude aprender lo suficiente como para manejarme en cualquier ámbito: supermercado, transporte público, bares, etc.

Otra cosa que también me llevó tiempo asimilar fue la comida. Es muy distinta a lo que solía comer en las Islas Filipinas, por lo que mi dieta cambió por completo. Por suerte Madrid es una ciudad de amplia variedad gastronómica, y encontré un equilibrio entre la comida de siempre (más orientada al pescado y la comida frita) y la de aquí.

Por último pero no menos importante, ¿si tuvieras que volver a repetir esta experiencia lejos de tu hogar y seres queridos, lo harías?

La respuesta es un sí rotundo. A pesar de todos estos cambios un tanto complicados en el día a día, venir a Madrid fue una experiencia única e inolvidable. Me conocí a mi misma de una forma en la que nunca podría haberlo hecho si me hubiera quedado mi zona de confort, es decir, en mi casa en Manila rodeada de mi familia y amigos.

Por supuesto, considero que a pesar de todo lo vivido en distintas ciudades o destinos, el hogar es uno solo y siempre lo va a ser. Es un lugar irremplazable que nunca dejaremos de lado. A pesar de esto, como dije antes, estudiar en el exterior es algo que recomiendo mucho y estoy feliz de haberlo hecho!.

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