José Carlos Sanjuán: “A pesar de La Covid-19 esta etapa está siendo francamente fascinante»

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José Carlos Sanjuán Monforte es una de esas personas con las que te pasarías horas hablando y siempre tendrías interés por saber más. Con una capacidad extraordinaria de contar historias de manera apasionada a la vez que confortable, José Carlos, el director del Campus de Almagro, es un verdadero caballero al cual le describen perfectamente dos adjetivos: perseverante e incansable.

Ha tenido que hacer frente, como director del campus, a una situación totalmente inesperada como ha sido la Covid-19 para todos y la ha superado con nota.

Este ubetense que se mudó a Madrid a los 17 años con el sueño de ser militar, es el director del Campus de Almagro de la Universidad Camilo José Cela. Un hombre lleno de anécdotas, muchas de las cuales nos ha contado mientras respondía a nuestras preguntas.

Comenzamos preguntándole cómo se enteró de que sería el nuevo director del campus de Almagro, a lo que nos contestó que le informaron el director de gabinete de la universidad, Fernando Saavedra Fernández, y el secretario general, Juan Padilla Fernández Vega, dándole, además, total libertad para organizar eventos externos además de aquellos que complementaran la formación del alumnado.

Aunque está encantado en este papel, lo que más le gusta es dar clase “si tuviera que tomar una decisión, por falta de tiempo, sería la docencia antes de la gestión”, señaló con brillo en los ojos.

José Carlos en la UCJC

José Carlos está afrontando esta nueva etapa como director de Almagro con mucha ilusión “está siendo una etapa francamente fascinante, porque aun teniendo un edificio tan pequeño, tiene mucho potencial”.

José Carlos es un verdadero caballero al cual le describen perfectamente dos adjetivos: perseverante e incansable.

Al preguntarle por las novedades introducidas este curso nos planteó una serie de ideas bastante buenas para contribuir al progreso de este campus: nos contó que se ha habilitado una sala de coworking en la universidad, aunque debido a las medidas de seguridad que la universidad contra la pandemia de Covid-19, todavía no han podido inaugurarlo. Además, se ha trasladado al campus de Almagro algún grado más con la intención de darle más vida, como Derecho, Y También se han añadido nuevos grados, como el de Emprendimiento.

Otro dato que nos desveló fue la creación de una universidad de mayores “es un proyecto muy interesante que tendrá mucho potencial en la calle Almagro ya que hay mucha gente mayor, con ganas de seguir aprendiendo. Sería presencial y por la mañana”.

Debido a la situación actual, la conversación se dirigió a cómo la universidad se adapta a la crisis sanitaria y cómo está siendo el comportamiento del alumnado con respecto a las medidas tomadas. “A pesar de tener medidas muy estrictas desde el comienzo del curso nos hemos ido relajando como seres humanos que somos” declaró con tono jocoso José Carlos. Nos confesaba que aun no teniendo todos los datos a mano, sí que sabía que el número de inscritos había aumentado, lo que resultó ser una buena noticia.

“si tuviera que tomar una decisión, por falta de tiempo, sería la docencia antes de la gestión”,

Avanzando la entrevista nos centramos en aspectos más personales y profesionales.

Le preguntamos si consideraba que la sociedad actual le sigue dando importancia al protocolo o sigue pensando que es para las clases altas; nos explicó que dependía del tipo de evento que se quisiera organizar y nos ponía de ejemplo, hablando desde el punto de vista institucional, cómo cada vez que hay un cambio de gobierno, los nuevos gobernantes no quieren saber nada del protocolo,  ya que lo consideran “arcaico, anticuado, y con un coste económico alto” pero que pasados los tres primeros meses las cosas cambian.

Sanjuán considera desde su experiencia, que los tres primeros meses de una legislatura son las vacaciones de un responsable de protocolo, ya que, pasado este tiempo, el ministro se da cuenta de lo necesario que es aplicar un protocolo para su día a día y para su agenda. Esto significa que, al menos en el ámbito institucional, el protocolo sí tiene una gran importancia.

Nos ponía de ejemplo eventos de la vida social, del día a día, como un bautizo, una boda o un cumpleaños, eventos en los que prácticamente todo el mundo ha intervenido alguna vez y para los que por supuesto es necesario el protocolo.

Una de las preguntas que más inquieta a un joven del siglo XXI estudiante de Protocolo y Organización de Eventos es cual es la situación del mercado laboral actual. A esta pregunta nos respondía con convicción que el joven siempre está centrado fundamentalmente en los eventos como tal más que en la parte de protocolo, ya que el abanico es más amplio.

Tras más de 30 años de docencia, nos cuenta que desearía que en un futuro este sirviera para presentarse a unas oposiciones para ser diplomático y así poder entrar automáticamente en puestos de protocolo oficial e institucional, “Yo doy clases en la Escuela Diplomática a personas que van a trabajar el día de mañana en embajadas. Al terminar la carrera se puede trabajar siendo autónomo o contratado por una empresa; también existe la posibilidad de que cuando las administraciones se den cuenta de la importancia de esto, se diseñarán puestos fijos en la administración. No solo en el Ministerio, sino en Comunidades Autónomas, Consejerías, municipios o Ayuntamientos lo que abrirá el abanico a futuras generaciones”.

Según avanzaba la entrevista empezamos a hablar sobre su carrera profesional. Conocíamos de antemano que había trabajado en la Casa Real, por lo que le preguntamos cómo había llegado hasta allí. Nos lo explicó mientras cogía boli y papel y nos hacía un esquema de su etapa en la Zarzuela.

IV CEREMONIA DE INGRESO DE NUEVOS ATENEÍSTAS

Su sueño era ser militar. Hizo las oposiciones para la Guardia Real con el objetivo de que le sirviera de trampolín para saltar a las academias militares. Pero no fue posible. “Pasaron los dos años en la Academia de la Guardia Real y de ahí salté directamente a la Zarzuela” nos cuenta cuando le preguntamos cómo llegó a parar a la Casa Real.

“la mejor boda de todas, la primera, la boda de la Infanta Elena”.

Le preguntamos con curiosidad si había tenido trato con el Rey, y nos contó que efectivamente había tenido trato directo con él, pero también con la Reina, el príncipe ahora Rey y las infantas. De hecho, nos cuenta que estuvo en la organización de “la mejor boda de todas, la primera, la boda de la Infanta Elena”. Más tarde nos contó el por qué. “La boda se organizó en Sevilla, con 3584 invitados y hubo 5 actos: el primero de todos despedida de soltero, la segunda fue un espectáculo de caballos en la Real Maestranza de Caballería en la plaza de toros de Sevilla, que una vez que se pagaron todos los gastos el beneficio fue para una ONG. El tercero fue una cena en Villamanrique de la Condesa, un pueblo de la provincia de Sevilla en la casa de Doña Esperanza de Borbón de dos Sicilias y Orleans-Braganza y Don Pedro de Orleans-Braganza, ella era hermana de la abuela de la infanta Elena, la condesa de Barcelona y ahí hubo una cena de unas 150 personas, representantes de casas reales que venían a la boda, el gobierno, las autoridades de Andalucía. Al día siguiente la ceremonia religiosa en la catedral de Sevilla y más tarde el banquete de boda en los reales Alcázares.”

Como todo evento importante necesita un tiempo de preparación, en este caso según José Carlos Sanjuán empezaron a trabajar en la boda de la infanta Elena con 6 meses de antelación. “Todo esto empezamos a prepararlo en el mes de septiembre del año 1996 y la boda fue en marzo de 1997, con 6 meses de antelación y hasta el mes de diciembre no se hizo oficial el comunicado de la boda, o sea que estuvimos tres meses trabajando en la más estricta intimidad y silencio”.

Nos contó, a modo de anécdota, que tenían reservados hoteles y autobuses. Todo menos la catedral. “En el momento que tú reservabas la catedral ya se hacía público y notorio que es una boda. Que la Casa Real reserve el hotel Alfonso XIII es un acontecimiento importante, pero nadie sabe el por qué. En el momento de reservar la catedral ya se descubrió, porque no se reserva una catedral para un entierro con 6 meses de antelación” nos decía entre risas. “Toda esta preparación les sirvió para el resto de las bodas que vinieron detrás. Con todo este montaje ya se tenía un antecedente para una segunda boda porque el esquema está hecho y sabes lo que tienes que hacer, lo único que cambia es el número de invitados y los invitados.”

La curiosidad de cuántos años había estado trabajando allí y nos podía la curiosidad de saber por qué se marchó, así que le preguntamos al respecto.

Estuvo trabajando 17 años en la Casa Real y apenado nos confesó que decidió irse porque era imposible combinar su vida familiar con el trabajo. “Decidí que me iba porque el dedicarte a esto es dedicar tu vida, no tienes vida familiar, yo he llegado a casa con las maletas hechas y mis hijos preparándose, y he dicho pues no nos vamos de vacaciones, porque mañana me voy de viaje. Entonces decidí marcharme y fue a raíz de esto”—refiriéndose a la boda que había estado organizando durante tanto tiempo— “porque esto fue matador, trabajaba una media de 18 horas diarias y la última semana en Sevilla dormíamos una media de 1 o 2 horas. Al final tu compensación te la llevas, la satisfacción del deber cumplido y haber estado tantos años destinado allí y tu servicio a la corona. Pero claro, llega un momento en el que dices, yo a mis tres hijos mayores los he perdido porque me he perdido su infancia y no quiero que me pase con mi cuarto hijo, y ese fue el motivo por el cual yo me lancé, sino yo me hubiese quedado allí, yo estaba muy a gusto”.

Es un verdadero placer poder tener a nuestra disposición a este gran profesional. Un gran ejemplo y mentor para todos los estudiantes que aspiramos a la profesión de Protocolo y Organización de Eventos. Además, su disposición y cercanía hacia los alumnos es indiscutible. Su compañía es entrañable y amena, con la pasión y diversión con la que cuenta sus experiencias el tiempo pasa volando y lo que parecía una entrevista a una figura de autoridad, terminó siendo una conversación cercana.

JOSÉ CARLOS EN DATOS

El director del Campus de Almagro, José Carlos Sanjuán Monforte, tiene un amplio y brillante currículum.

Es Doctor en Publicidad y Relaciones Públicas, especialista en Protocolo y Ceremonial del Estado y especialista en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Bachelor en Ciències de L’entreprise, Marketing et Relacions Públiques, por el Instituto Internacional de Comunicación de Paris. Titulado en Dirección de Empresas, Marketing y Relaciones Públicas y Titulado Superior en Dirección de Empresas por la Escuela Superior de Empresas y Relaciones Públicas. Grado en Protocolo y Organización de Eventos y Doctor en Publicidad y Relaciones Públicas, por la Universidad Camilo José Cela.

Este artículo ha sido realizado por Carlota Bermejo, Clara Martín, Isabel Muñoz,  Maria Codina, Melissa Correa y Paula Biarge.

La imagen de portada pertenece a la Revista Hola

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Me fascina andar por el mundo, empanarme en cualquier edificio bonito, respirar y continuar andando. Entrar en museos de arte y tirarme tardes enteras buscando, investigando y aprendiendo. Un concierto de música clásica con buena compañía de algún amigo para amenizar una tarde de domingo. Horas y horas tomando un café, acompañada o sola, leyendo un libro u ojeando una revista. Cantando y bailando me doy cuenta de lo bonito que es vivir. El olor a madera vieja de mi violín cuando necesito expresarme me recuerda quien soy. Vivo intensamente cualquier experiencia que acabo llamándola aventura. Me da vértigo el futuro, pero intento disfrutar del presente mientras recuerdo con afecto mi pasado, con lo bueno y lo malo. Por cierto, que también soy un poco despistada, me llamo Maria Codina.

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